Festival Horrorvision 2014: Horror y Trash en Barcelona

Ya ha pasado un año entero y La Oscura Ceremonia regresa con su festival anual de cine Horror y Trash de Barcelona, Horrorvision.

Este año se celebrará el proximo Viernes 28 y Sabado 29 de Noviembre de 2014! en el centro civico Les Basses C/ Teide 20, 08031 Barcelona.

Proyección de cortos, películas y el documental dedicado a la figura Emilio Moya. Películas como The Burning Moon y Premutos son el plato fuerte de este año, que de forma habitual contará con la presencia de un invitado muy especial: Olaf Ittenbach, su director.

La película Megamuerte también será proyectada tras su estreno en la sección Brigadoon del Festival de Sitges 2014. Algunos títulos como Rebel Scum, Science Team o el documental Why Horror? refuerzan una programación que reafirma el lema del festival.


Las entradas ya a la venta en The Monster Museum, c/.Tallers 68 - dentro de Flamingos Gallery o en su web oficial.

  • Bono: 8,00€ (2 días) solo venta anticipada.
  • Viernes: 4,00€
  • Sábado: 5,00€

Más información en su página oficial 

When Animals Dream

When Animals Dream
Título original: Når Dyrene Drømmer (When Animals Dream)
Año: 2014
Duración: 84 min.
País: Dinamarca
Director: Jonas Alexander Arnby
Guión: Rasmus Birch
Música: Mikkel Hess
Fotografía: Niels Thastum
Reparto: Lars Mikkelsen, Sonja Richter, Jakob Oftebro, Gustav Dyekjær Giese, Stig Hoffmeyer, Mads Riisom, Sonia Suhl, Benjamin Boe Rasmussen, Tina Gylling Mortensen, Esben Dalgaard

Marie es una joven repudiada por la pequeña y cerrada comunidad costera en la que vive. Su madre está postrada en una silla de ruedas, víctima de una rara enfermedad, y su padre trata de mantener a las dos alejadas de las miradas del pueblo. Un día, Marie descubre que su cuerpo está empezando a transformarse y decide profundizar en los oscuros secretos de su familia.

El mito de la licantropía ha estado, en cierta manera, asociado a la llegada de la menstruación en las mujeres desde hace décadas. Una leyenda que contaban en forma de cuento a las adolescentes, metiendo miedo con la típica frase ‘cuidado que vendrá el lobo’. Claro ejemplo de ello, lo vimos en Compañía de lobos de Neil Jordan, basada libremente en el cuento de La caperucita roja.

El mito ha evolucionado a lo largo de las décadas, y ha convertido la licantropía en un género ‘propio’, tal como los zombies o los vampiros. En este peludo y feroz mito, las hemos visto de todos los colores y proporciones. Desde la acción más arraigada al cine convencional en Underworld, pasando por los clásicos de Lon Chaney en El Hombre lobo, la versión de 1941, Paul Naschy en La Marca del Hombre Lobo en 1968 , The Wolfman protagonizada por Benicio del Toro en 2010, hasta la comedia Teen Wolf protagonizada por Michael J.Fox en 1986.


Pero quizás, faltaba una nueva perspectiva. Y así, desde la amplia sutileza y terror contemporáneo, nace la propuesta del director Jonas Alexander Arnby, que desde tierras escandinavas (concretamente Dinamarca), mantiene la tranquilidad y la sobriedad de Let The Right One In, la obra de su ‘tocayo’ sueco Thomas Alfredson. El cual, en una visión vampírica atípica del mito nos dejó muy sorprendidos con la adaptación de la novela de John Ajvide Lindqvist, el cual, se hizo cargo del guión.

Es cierto que la obra de Arnby no me ha maravillado con la intensidad que lo hizo la de Alfredson, pero mantiene muchos puntos en común y se disfruta bastante bien. Podemos afirmar sin reparos que Lo que fue Let The Right One In para los vampiros, es When Animals Dream (rebautizada como Cuando la bestia despierta en nuestras tierras) para los licántropos. Si te gustó la obra sueca de Alfredson, es más que probable que te guste esta sobria y dramática historia de familia afectada por la licantropia.

Atípica desde un punto de vista comercial y menos convencionalmente terrorífica de lo que, posiblemente, esperen los espectadores, la película marca sus pautas, predomina la lentitud, pero con unos efectos especiales convincentes y mucho más reales que cualquier otra producción reciente en la que aparezcan hombres lobo, nos deja una buena sensación. Aunque, si esperas ver una película de acción licantropa, estilo Underworld, pasa página.

Lo que nos propone el guión de Rasmus Birch (Brotherhood) son relaciones familiares distópicas y disfuncionales entre los miembros principales. Nada que no hayamos visto antes en un drama convencional, pero el tono enigmático y el mito se entremezclan con solidez y se afianzan entre los tópicos del drama.


Con unas correctas actuaciones de Lars Mikkelsen (Headhunter) y una desconocida Sonia Suhl (es sobre ambos personajes que recae el peso de la película) que a pesar de ser un personaje más maduro y menos inocente que la Eli (Lina Leandersson) de Let The Right One In, nada tiene que envidiar a la interpretación de ésta.

Su tranquila banda sonora compuesta por Mikkel Hess mantiene la frialdad de esos planos casi congelados tan característicos y propios del cine nórdico, que habitualmente maravillan al cinéfilo empedernido y que disgustan al público estándar. El resultado es una visión necesaria dentro del mito de la licantropía, no es magnificente, pero si bastante notable en su categoría.

Puntuación

Drácula, la leyenda jamás contada

Crítica realizada por Maxy Asecas

Título original: Dracula Untold
Año: 2014
Duración: 92 min.
País: Estados Unidos
Director: Gary Shore
Guión: Matt Sazama, Burk Sharpless
Música: Ramin Djawadi
Fotografía: John Schwartzman
Reparto: Luke Evans, Sarah Gadon, Dominic Cooper, Zach McGowan, Samantha Barks, Thor Kristjansson, Art Parkinson
Productora: Universal Pictures / Legendary Entertainment

Una historia original sobre Vlad Tepes o Vlad el Empalador, el príncipe rumano en el que se inspiró Bram Stoker para escribir su célebre novela (1897) y crear al vampiro más famoso de todos los tiempos. La película narra la trágica vida de Vlad, qué dilemas tuvo que afrontar y cómo se convirtió en un vampiro.

Estamos viviendo una nueva ola de adaptaciones de viejos clásicos. Recordar cuándo por allá en la década del ’30 la Universal Studios, nos brindaba historias de terror como “El monstruo de la laguna negra”, “El hombre lobo” o “Frankenstein”; uno solo de ellos logró labrarse un nombre en la historia del cine, y en la misma historia de la humanidad: Vlad Tepes o más conocido como Drácula, es la misma estampa del terror en sí.

Recordar a este mítico personaje histórico, cuya fascinación por empalar a sus enemigos y beber su sangre, entre otros fetichismos, quedan plasmados en esta versión fílmica más arraigada al mito que al texto creado por Bram Stoker en 1897. Pero mientras que Stoker trató de fantasear con el mito creando su propio universo; el film dirigido por el principiante Gary Shore, se apega más a la leyenda en concreto, agregando elementos fantásticos. Incluso, vemos en los créditos iniciales que Shore se inspiro mucho en la versión de 1992 de Francis Ford Coppola.



Este nuevo Conde Drácula – quien ahora es príncipe – está encarnado de forma acertada por Luke Evans (Bardo en la trilogía “El Hobbit”), cuya interpretación reúne una potencia psicológica que ninguna otra versión de Drácula ha logrado plasmar. Aquí Vlad, no es un monstruo, sino un hombre, un líder que defiende a su pueblo del Imperio Otomano, liderados por el Sultán Mehmed (Dominic Cooper), quien pretende hacerse con 1000 hijos de transilvanos, a cambio de evitar una nueva guerra. Dentro de esos jóvenes, se encuentra Ingeras (Art Parkinson), el hijo de Vlad y su esposa Mirena, interpretada por una sensual Sarah Gadon.

Todo cambia, cuando Vlad se da cuenta que no podrá ganarle al Sultán y su mastodóntico ejército. Por lo cual, recurre a una criatura ancestral llamada Máster Vampire (muy similar al Conde Orlok, interpretado en 1922 por Max Schreck), interpretado de una manera sobria por Charles Dance (Tywin Lannister en la serie “Juego de Tronos”). Esta criatura parece ser el que ha seducido al “Hijo del Dragon” (Vlad) a las tinieblas – una especie de relación parecida entre Lord Sidious y Darth Vader en la saga “Star Wars” – por lo cual, Máster Vampire le confiere sus poderes a Vlad – regeneración, inmortalidad, control de criaturas nocturnas y placer por la sangre – por tres días. Como todo trato con una criatura del mismo averno, durante esos tres días Vlad no puede probar sangre, pues corre con la maldición de convertirse en un ser sediento de sangre.


A partir de este momento, veremos una lucha de dualidad interna entre Vlad, el hombre, y Drácula, el monstruo. Este tipo de luchas internas jamás ha sido plasmada por ninguna encarnación de Drácula, por citar a Bela Lugosi o Christopher Lee, quienes sólo retrataban el lado elegante y siniestro del personaje. Ni tampoco el romanticismo sobrenatural de Gary Oldman. Evans acuña de forma justa con todos los parámetros establecidos por otras interpretaciones. Elguiónn de Matt Sazama y Burk Sharpless busca darnos una mirada justiciera y heroica al monstruo legendario.
La fotografía de John Schwartzman es impecable. Sabe perfectamente los puntos de vista que tiene que tomar, y realza de una forma simbólica el color rojo en todo el film; casi podríamos decir que se ha sentido inspirado en el film de Nicolas Roeg “Venecia rojo shocking” (Don’t Look Now, 1973). Por otro lado, la banda sonora compuesta por Ramin Djawadi, fluye libremente con los paisajes majestuosos de Irlanda.

A diferencia de lo que hemos visto con “Yo, Frankenstein” cuya historia es totalmente ficticia, y por consiguiente sus resultados fueron fallidos; “Drácula: La Historia Jamás Contada” carece del factor terrorífico de otras adaptaciones; pero logra adentrarnos en la historia más fiel posible. Vlad fue un héroe para muchos; un monstruo para sus enemigos. Para nosotros, es ya una leyenda.

Puntuación

Interstellar

Interstellar
Título original: Interstellar
Año: 2014
Duración: 169 min.
País: Estados Unidos
Director: Christopher Nolan
Guión: Jonathan Nolan, Christopher Nolan (Historia: Kip Thorne)
Música: Hans Zimmer
Fotografía: Hoyte van Hoytema
Reparto: Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Jessica Chastain, Bill Irwin, John Lithgow, Casey Affleck, David Gyasi, Wes Bentley, Mackenzie Foy, Timothée Chalamet, Topher Grace, David Oyelowo, Ellen Burstyn, Michael Caine, Matt Damon
Productora: Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures / Legendary Pictures / Lynda Obst Productions

Al ver que la vida en la Tierra está llegando a su fin, un grupo de exploradores decide embarcarse en la que puede ser la misión más importante de la historia de la humanidad y emprender un viaje más allá de nuestra galaxia en el que descubrirán si las estrellas pueden albergar el futuro de la raza humana.

El nombre de Christopher Nolan es sinónimo de calidad, y aunque tiene una buena pila de detractores, está considerado uno de los mejores directores de nuestro tiempo, y con razón. No hay más que ver obras como Memento, Origen o su trilogía de Batman, sin menospreciar otros trabajos como Insomnio con Al Pacino o El último truco con Christian Bale y Hugh Jackman como protagonistas, para ver que el director goza de un gran talento.

Antes de seguir, me confieso pro-Nolan, pero la presión de que llegase el día en que el director y guionista londinense fracasara -opino que hasta la fecha tiene una filmografía intachable-, ha estado presente en cada nuevo trabajo que nos ha presentado. En su noveno film, no llega a tocar el fracaso, pero mi primera impresión al ver Interstellar, hace que se encuentre un poco más cerca de ese día.

Sin altas expectativas e informandome lo justo, pensaba encontrar un producto menos intelectual y sobrecargado. Pero al finalizar la película me he preguntado a mí mismo ¿es una mala película Interstellar? Mi respuesta, es no, pero su densidad la hace muy difícil de digerir. Sin duda, va a tener a un sector del público más intelectual que la va a venerar, posiblemente, como su mejor película. Pero creo, que más de uno se va a quedar a medio gas, e incluso, la deteste profundamente.

Hasta donde yo sé, Jonathan Nolan -hermano de Chris- escribió el guión en 2006 para Steven Spielberg, que se iba a hacer cargo de la dirección. Pero éste abandonó, definitivamente, el proyecto en 2012, momento en que Jonathan se lo ofreció a su propio hermano.

A mí entender, el guión contiene demasiados entresijos y datos científicos como para contentar al público estándar. Una sobrecarga de datos que, a simple vista, nos deja muchos fallos y lagunas argumentales. Claro que, conociendo la pulcritud y miramiento de los hermanos Nolan, seguro que todo está perfectamente hilvanado y justificado. Pero claro, para eso hacen falta varios visionados con papel y lápiz a mano, e ir tomando apuntes en busca de los posibles fallos.

Basado en la historia del físico teórico Kip Thorne, si queremos atender a todos los detalles, Interstellar se convierte en un complejo ejercicio metalingüístico, metafísico y bastante sesudo, al más puro estilo de 2001: Una odisea en el espacio de Stanley Kubrick. Desde la más absoluta carga dramática, Interstellar nos transporta al espacio con un drama humanitario apocalíptico como motor e impulsor de la propia historia.


Sin embargo, esa carga dramática que nos ofrece la película resulta excesiva y sobrecarga muchas de las acciones de los personajes en ciertas circunstancias, que terminan no siendo tan efectivas como pretenden, o mejor dicho, como alardean. Porque si de algo puede presumir Interstellar es de pretensión.
Es cierto, que hay momentos muy conseguidos, pero al final hay carencias en su intención. Los espectadores sufrimos los altibajos del guión, pues algunas secuencias/escenas son muy intensas algunas, pero otras no tanto.

A nivel técnico sigue teniendo todos mi respetos, la salida de Wally Pfister en el campo de la fotografía que se ha encontrado ocupado con Transcendence, su debut como director. Reemplazado por Hoyte Van Hoytema (Déjame entrar), éste consigue buenas tonalidades de los colores con un grado de realismo medio alto. El diseño de producción es de lo mejor de la película, salvo el robot que no termina de convencerme. Nolan sigue manteniendo esa pasión por lo visualmente real, aunque, ésta sea su película con más retoques digitales y efectos realizados a través de CGI, los interiores mantienen una coherencia visual y realista, puesto que combinan lo futurista con lo analógico. Y lo 'artesanal', como la tormenta de arena u otros aspectos, siguen presentes en su cine. En ese aspecto no hay reproche alguno.

En el apartado de los actores, Matthew McConaughey (Killer Joe) en su papel de Cooper realiza una interpretación muy notable y creíble, aunque a nivel personal, prefiero personajes más remarcados como su personaje en Dallas Buyers Club. Jessica Chastain (El árbol de la vida) tiene bastante protagonismo, en el papel de la versión adulta de Murph, hija de Cooper. Pero su versión infantil es mucho más notable a nivel interpretativo, ofrecida por Mackenzie Foy (Expediente Warren).

Anne Hathaway que se ‘estrenó’ con Nolan como Catwoman en El Caballero Oscuro: La leyenda renace, vuelve a ofrecer sus mejores momentos dramáticos dados a conocer en Los Miserables por la que se llevó el Oscar a mejor actriz secundaria. Como no podía faltar, tenemos a Michael Caine, en un papel muy secundario, un simple cameo si tenemos en cuenta la duración de la película, casi 3 horas. Una duración que pasa tremendamente bien, a pesar de redundar en los mismos aspectos bastantes veces, la humanidad de la especie humana.


Hans Zimmer cambia de registro y ofrece una banda sonora más tranquila, pero no menos recurrente que en anteriores trabajos de Nolan. Una partitura compuesta expresamente para rellenar los huecos emocionales con una sobrecarga de notas, sin conseguir siempre su objetivo, la orquestación es inquietante, carismática y resalta la mejor cualidad de la película, el suspense.

Interstellar es una película que no se puede recomendar abiertamente, principalmente por su profundidad y densidad que se abraza fuertemente a aspectos y diálogos muy teóricos con complejas fórmulas matemáticas y físicas.
Desde un punto de vista más superficial, no ofrece ninguna novedad. Es una correcta película, a la que hay que dedicar más visionados si se quiere llegar a descubrir sus mayores galas. Personalmente, creo que puede llegar a gustarme más en posteriores visionados, pero la sensación que me ha dejado hoy, en su primer visionado, es ésta y es la que plasmo en estas líneas.

Puntuación

Tusk

Tusk
Título original: Tusk
Año: 2014
Duración: 102 min.
País: Estados Unidos
Director: Kevin Smith
Guión: Kevin Smith
Música: Christopher Drake
Fotografía: James Laxton
Reparto: Justin Long, Haley Joel Osment, Genesis Rodriguez, Michael Parks, Ralph Garman, Johnny Depp, Harley Morenstein, Bill Bennett, Rob Koebel, Paula Jilling, Jennifer Schwalbach Smith, Harley Quinn Smith, Lily-Rose Melody Depp, Ashley Greene, Doug Banks, Matthew Shively
Productora: Demarest Films / Phase 4 Films / SModcast Pictures

Wallace Bryton, un popular podcaster que cruza la frontera de Canadá para entrevistar a Howard Howe, que una vez fue salvado por una morsa. Misántropo extremo, Howe secuestrará a Wallace para sacarle su lado más animal.

Kevin Smith nos ha dejado títulos tan remarcables como, Clerks I, Clerks II o Dogma. Tras una larga carrera dedicada al género de la comedia, su pequeña incursión en el género de terror con Red State en 2011, fue galardonada como mejor película ese mismo año en el Festival de Sitges, en mi opinión, un elogio algo excesivo, pero innegable que aquella fue un soplo de aire fresco en su carrera como director.

Han pasado tres años y algún rumor que anunciaba su retirada, que se ha desmentido con Tusk. Kevin Smith sigue la brecha iniciada en Red State, y hace acopio del terror. Pero en esta ocasión, vuelve a predominar su clásico y ácido tono humorístico que le caracteriza. Tusk se entremezcla con la comedia de una manera más intensa y repartida a lo largo de la película en comparación con Red State, que contenía sutiles pinceladas cómicas.


El guión escrito por Kevin Smith parte de una premisa sencilla y previsible que va pisando los tópicos del género con zapatos del número 46. Y durante un buen tramo, recuerda a Misery, la novela de Stephen King llevada a la gran pantalla por Rob Reiner (Cuenta conmigo). Por lo tanto, aparentemente, la película no tiene nada novedoso que ofrecernos, pero cuando creemos haberlo visto todo en el mundo del cine, la película se metamorfosea sobre sí misma y evoluciona a lo absurdo, enfermo y surrealista. El resultado es un particular experimento quirúrgico muy molón y extremadamente loco del que es mejor no conocer detalles, un experimento en el que es casi imposible no acordarse de Human Centipede.

Para mí, Tusk es una genialidad absurda de elevada excentricidad que ameniza su lado grotesco con un elevado tono cómico muy negro y muy especial. Puede, que hasta difícil de ‘entender’ para según quien. Lo que está claro, para bien o para mal, su tramo final dará que hablar entre el público asistente. Ya que lo que nos propone el vilipendiado/amado director, nos deja una película poco apta para el público estandar. Incluso, los mas frikis nos quedamos atónitos, no porque ésta contenga un grado de violencia extrema, es su grosería y su atrevimiento que desemboca en un what the fuck tan asombroso, que dudo que alguna distribuidora se atreva a hacerla llegar a las salas convencionales.


El equilibrio entre ambos géneros es casi perfecta, en parte, gracias a las dos notables interpretaciones de sus protagonistas principales. Por un lado, Michael Parks, ha trabajado con Quentin Tarantino en Kill Bill, Django Unchained, se pone en la piel de Howard Howe, un misterioso y enigmático anciano en silla de ruedas con grandes historias que contar a sus invitados, que hace una interpretación absolutamente genial.

Y en segundo lugar Justin Long, al que hemos visto demostrar su talento en Arrástrame al infierno de Sam Raimi y La Jungla 4.0 de Len Wiseman, nos ofrece una interpretación que nada tiene que envidiar a la del veterano Parks. Su papel de Wallace Bryton gira en torno al típico gracioso cazatalentos de personajes pintorescos para presentar en su podcast, pero su búsqueda le costará cara.

Tusk es una combinación entre lo cómico y lo terrorífico que nos deja boquiabiertos con una alucinante película, en el más estricto sentido de la propia palabra. Su desenlace es tan enfermamente absurdo, que provoca ambas sensaciones a la vez, terror y risa.

Puntuación