El hombre tranquilo


TÍTULO ORIGINAL: The Quiet Man
AÑO: 1952
DURACIÓN: 129 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: John Ford
GUIÓN: Frank S. Nugent, John Ford (Historia: Maurice Walsh)
MÚSICA: Victor Young
FOTOGRAFÍA: Winton C. Hoch & Archie Stout
REPARTO: John Wayne, Maureen O'Hara, Barry Fitzgerald, Ward Bond, Victor McLaglen, Jack MacGowran, Arthur Shields, Mildred Natwick
PRODUCTORA: Republic Pictures
PREMIOS 1952: 2 Oscars: Mejor director, fotografía color. 7 nominaciones

Sean Thornton es un boxeador norteamericano, regresa a su Irlanda natal para escapar de su pasado, instalarse en la antigua casa familiar y vivir una vida tranquila. Allí se enamora de una alegre y temperamental chica llama Mary Kate Danaher, aunque para conseguirla deberá luchar contra las costumbres locales, y además, contra la oposición del hermano de su prometida.

The Quiet Man está basada en un relato breve titulado Green Rushes, de Maurice Walsh, publicado en 1933. La adaptación es una película muy personal en la que el mismo John Ford se implicó en la producción, un reflejo onírico de la visión de Ford hacia lo que consideraba como paraíso. El director Estadounidense de origen Irlandés consigue crear un universo único en el pueblo Innisfree, sirve de frontera que separa la ilusión de la cruda realidad. La recreación del espíritu Irlandés parece de ensueño y contiene más reminiscencia que realidad. Algo que refleja Ford de si mismo al comienzo de la película con la llegada de Sean Thornton en tren.

La grandeza de está película radica en su aparente sencillez, pero todo está construido con una precisión meticulosa, realizada con mucho cariño y determinación. En The Quiet Man los valores más conservadores de Ford, como la religión, el matrimonio y la familia, quedan reflejados y algo más remarcados que en otras de sus películas. Pero de lo que hace gala la película es de resaltar sentimientos de felicidad, tolerancia, solidaridad, camaradería y amor. Durante las ultimas décadas del siglo pasado la película ya podría sufrir rechazos minoritarios por su supuesto machismo, pero lo cierto es que hay personas que solo ven lo que les interesa, tampoco hay que pensar que por vivir en pleno siglo XXI somos mejores personas. John Ford no juega en lo políticamente correcto, pues consigue a través del humor, que los malos no lo sean tanto y que los buenos muestren su lado perverso. La película está ambientada en los años 30, por lo que se permite reflejar antiguas costumbres de un pequeño pueblo cerrado en si mismo. Todo queda bordado con precisión narrativa y una dosis acertada de crítica con buen sentido del humor.

La banda sonora despierta alegría, ternura y melancolía, no solo encaja a la perfección, realza la emotividad de las escenas. Melodías rítmicas con elementos celtas que consiguen animar a la persona más impasible.
El reparto de actores está a la altura y cumple con el prototipo de personajes en una película de John Ford. Todos están cuidados y muy trabajados, hasta el secundario que puede parecer más irrelevante tiene matices y connotaciones que lo hacen un personaje único, con relieve. John Wayne borda su papel, con una presencia majestuosa llena la pantalla creando un recuerdo inolvidable de su terco y nostálgico personaje. Maureen O'Hara interpreta con mucha energía a la joven Mary Kate Danaher; un personaje que acepta el rol social en su pequeño pueblo lleno de tradiciones obsoletas, pero con criterio propio, orgullo e independencia.
El pintoresco personaje Sr. Flynn, interpretado por Barry Fitzgerald, nos cautivará desde su aparición; también hay que remarcar la actuación de Victor McLaglen como antagonista de John Wayne, se quedó a las puertas de conseguir un Oscar como mejor secundario. Todo el elenco de personajes son dignos de mención y lo mejor para hacerles justicia, es ver la película.

La cuidada fotografía de la película consiguió un merecido Oscar, consigue recrear Innisfree de una forma hipnótica, cada plano está cuidado al detalle y la combinación de colores son de fábula. Hay grandes momentos inolvidables en esta película, uno de ellos la escena del beso en la casa, quien haya visto E.T ha visto la escena, pues le rindieron un simpático homenaje. John Ford ofrece una gran película que te deja con la sonrisa tonta en la cara, después de verla tu vida no será igual, aunque perezca algo exagerado en cierto modo es verdad. Innisfree, un lugar de ensueño donde todo el mundo es bueno, los golpes no duelen, el dinero carece de valor y se respira alegría en el viento. Es aquel lugar que buscamos durante nuestro viaje por la vida. The Quiet Man consigue resaltar lo mejor de las personas, una experiencia enriquecedora, una película que perdurará en el tiempo.

¡Homérico!

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