TÍTULO ORIGINAL: R.O.T.O.R. (ROTOR)
AÑO: 1989
DURACIÓN: 90 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Cullen Blaine
GUIÓN: Cullen Blaine, Budd Lewis
MÚSICA: David Newman
FOTOGRAFÍA: Glenn Roland
REPARTO: Richard Gesswein, Baker, Gigi Green, Margaret Trigg, Jayne Smith, James Cole
PRODUCTORA: Imperial Entertainment Corp. / WestWind Pictures
La ciudad está siendo devastada por una ola de crimen. Pero no todo está perdido: el capitán Coldyron está fabricando la unidad robotorizada R.O.T.O.R que luchará para que la paz regrese. Pero cuando R.O.T.O.R es activado por accidente antes de que su programa se complete, un ente más peligroso que cualquier criminal será liberado.
En 1984 The Terminator llegó del futuro, una eficiente máquina de matar que no tiene emociones, con un endoesqueleto metálico recubierto con una capa de tejido vivo puede hacerse pasar por un ser humano, impacable. En 1987 gracias a Robocop podíamos sentirnos a salvo, mitad hombre, mitad maquina... todo policía. Todo eso fueron papanatas para que en 1989 se gestará la creación más abominable, terrorífica y desconcertante. Su única orden... ¡Juzgar y ejecutar! R.O.T.O.R.
Este proyecto está encabezado por la dedicación y la entrega de Cullen Blaine, en ese momento puede que pensara que tras el éxito que supuso The Terminator en el mercado doméstico y que unos años después ocurriera lo mismo con Robocop, la fusión de ambos personajes fuera la mejor forma de recaudar dinero, de ahí una película con intenciones similares, pero con un presupuesto por debajo de los mínimos. Lo curioso es que la película es mala, muy mala, pero es una genialidad involuntaria. Lo más probable es que la intención principal fuera crear una obra de ciencia ficción con dosis de acción y suspense, pequeñas pinceladas de crítica ácida hacia la sociedad americana con algo de humor... Pero ocurrió algo impredecible, se creo lo que podría ser una comedia delirante fruto de la involuntariedad arbitraria, no puedes parar de reir durante toda la película... la otra opción es el suicidio.
Después de R.O.T.O.R su creador Cullen Blaine no volvió a dirigir una película durante nueve años, volvió a ejercer en 1998 con la película de animación El Mundo Mágico de Bella, una secuela de La Bella y la Bestia de Disney. Puede parecer extraña la diferencia de proyectos, pero Cullen Blaine comenzó con cortometrajes de animación, en 1976 dirigió un corto de La Pantera Rosa titulado El Flautista Rosa, era guionista y director de arte en diferentes series de animación hasta que le dio por la realización de R.O.T.O.R.
Tras el desparrame continuó trabajando en diferentes facetas dentro de la producción artística del departamento de animación de series como G.I. Joe, Scooby-Doo, Los Simpson, Denver (el último dinosaurio), Las Tortugas ninja... hasta formar una lista muy amplia y extensa. Se puede decir que dentro de su trayectoria profesional R.O.T.O.R canta como una almeja podrida. La cuestión es que gracias a ello, la noche del 21 de Noviembre del 2008 pudimos disfrutar de la degeneración que supuso ver esta película en una de las maratones de cine más especiales que hay en Barcelona, la Marató de cinema Fantàstic i de Terror de Sants.
R.O.T.O.R es una película horrible de la que se podría sacar múltiples defectos, la cuestión es que no vale la pena, es mejor resaltar la cualidad hipnótica de la película para hacerte reír del delirio que supone pasarse 90 minutos viendo sus imágenes, escuchando su música y sus diálogos imposibles. No existe argumento, R.O.T.O.R no lo necesita, está por encima del lenguaje cinematográfico, desafía las leyes de la física, es todo lo contrario a una buena película, pero tampoco sirve como película barata con la que pasar un rato. Amantes de la ciencia ficción, huíd! Alejaos todo lo posible, si lo que buscáis es una obra transcendental, que emocione, que abra nuevas perspectivas en los entresijos de vuestra mente... os resultará imposible! R.O.T.O.R os encontrará... y os matará!















































